POESÍA POLÍTICAMENTE INCORRECTA


Por Nabil Valles/Universitaria y escritora

El poeta es un payaso marginal, dice José Eugenio Sánchez, en una declaración que pudiera interpretarse como el primer manifiesto del “underclown” o la caída del muro que separa a los iluminados de las yermas realidades del mundo.

Hablar del Underclown poetry, es referirse a la cultura pop, al cine del Viejo Oeste, al rock and roll y las películas porno, ingredientes que se licúan con aproximaciones a la maquinaria del futuro y la lejanía de seres que nos contemplan, no amenazantes, sino con lástima, de otros planetas.

Ésta es justamente la temática del poema que da título al último libro escrito por Sánchez –Galaxy Limited Café-, donde Marte, el oficiante de las guerras en todas las cosmogonías anteriores al cristianismo “nos mira incandescente como un genio con los brazos cruzados, y nadie hace nada”.

Y es verdad. A los poetas, desorbitados, su propia guerra los contempla desde fuera intentando nombrar a las cosas, exhaustos frente a la página y su insoportable silencio.

Porque pese al sueño órfico que la palabra contiene, el poeta héroe y mesías siempre perderá la batalla contra el lenguaje en un universo donde la vida se cifra en una motocicleta estancada en un charco, en la ansiedad de una mujer que se muerde las uñas o en una larga escena porno en la ciudad abatida por la tormenta.

Tales son los elementos que convergen en el poema narrativo Clímax con doble queso, donde el autor dibuja, a partir del lenguaje cinematográfico, la historia de dos pobres diablos, repartidores de pizza, que un día llaman a la puerta donde una mujer en tanga y con los senos “perfectamente bien operados”, los recibe en la víspera del fin del mundo.

A través de estas imágenes el autor pareciera decirnos “esto ha sido la vida desde siempre: un tratar de coger con todas las ganas, mientras afuera arrecia una tormenta que todo alcanza y destruye, y ninguna palabra queda para salvarnos”.

Ya a esta altura Sánchez nos descubre su epifanía más dolorosa: los que se dicen poetas y creen acariciar por instantes lo inefable. Sólo conservan del mito la resignación de Orfeo y la certeza de estar solos.

“Frente a mi casa vive Dios”, nos confiesa el autor en otro de sus textos, y desde ahí se asoma el bonachó el todopoderoso abrazando como sólo él a una muchacha, regando las plantas o descorchando una botella.

Pero pronto, los hilos invisibles en la trama de la creación se desgarran, y este mismo dios tan cercano, desaparece ahuyentado quizá por sus propios gatos o devorado por la feroz cucaracha de la realidad.

Sí. José Eugenio Sánchez es un existencialista. Y desde su concepción, en la orfandad no hay musa ni dios que mitigue el hambre, la enfermedad o el deseo; pero hay en su lugar una voluntad de subsistencia encuadrada en el presente postmoderno, y con ella el conformismo como último recurso de salvación.

Sobre esto versa el poema Noche de estreno, donde el personaje -un hombre con la verga muy grande- es rechazado por Bernadette -“¡eggwarmer en busca de consuelo, que huye cuando ve a alguien tan necesitado como!, según describe el autor.

Y así, “el hombre se queda solo, solo, y obviamente decide masturbarse, de una manera especial”, relata Sánchez, quien en otra escena coloca a su personaje en el consultorio médico con el miembro fracturado después de su devoción por un florero de porcelana.

De esta forma de resignación sufren también la madre de la actriz porno que proyecta las películas de su hija y declara orgullosa a sus amistades que “el placer de otro siempre nos es apetecible”, en Para llegar a Montego Bay.

O en el hombre de raza negra que halla en el sexo con una mujer pelirroja, la absolución para siglos de esclavitud y discriminación racial en los tiempos donde “lo único peor que ser negro, era ser negra”.

Pero hay, además, instantes veteados por la ternura, y el autor prodiga al fin una declaración a su Eurídice:

“Has sido piedra,
Jugo
Miles de patos precipitándose en mism ojos
pálpito diseñado para la diversión.
La orquesta de tu esqueleto me miraba desde lejos
y estaba aprendiendo a admirar las cualidades de los gatos
(soy un tipo común y corriente, que le gusta que se la mamen
y sueña encontrarse un maletín con un millón de dólares
con o sin verga dentro de ti siempre fui tuyo.

Los 25 poemas que componen Galaxy Limited Café fuardan el eco de la carcajada más triste, la mueca final de un José Eugenio Sánchez, al que odiamos por su crimen, por la blasfemia imperdonable de la sinceridad, sentenciado por la muerte de dios y la de todos los poetas.

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