(CASI) RETRATO ROBOT DEL MEXICANO


2012-07-23-la-caducidad (3)La triste historia de un hombre que abandonó sus sueños a temprana edad para vivir una vida conformista y formar una familia disfuncional, fue la propuesta presentada por el Grupo Nora durante el 30 Festival de Teatro de la Ciudad que concluyó este domingo.

Fue precisamente esta obra –intitulada “La Caducidad”, de la autoría de Luis Enroque Gutiérrez Ortiz Monasterio y dirigida por Fabián Villalpando, con Ileana García y Mayra Chávez- la que obtendría el primer lugar del festival.

La obra se desarrolla con tan sólo dos actrices, con escenografía minimalista (sólo un par de sillas y una guitarra), en un reducido espacio del escenario del Auditorio Cívico Benito Juárez.

Sólo ellas dos y sin cambios de vestuario (por el contrario, paulatinamente se despojan de prendas hasta quedar en topa interior), dan vida a Demetrius y al resto de los personajes (la mayoría, varones).

El desarrollo de la trama con un evidente humor negro y dosis de sarcasmo, conecta rápidamente a las actrices con su público durante aproximadamente 90 minutos. Ellas son una auténticas Polivoces, en versión femenina.

El sueño de Demetrius, quien había desertado de la escuela (“porque entendió que estudiar no le quitaría lo imbécil”), fue conducir un tren subterráneo. Luego de cuatro intentos en los que reprobó una y otra vez el mismo examen, encontró trabajo en una tienda departamental (que sería el primero y el único en toda su vida).

Demetrius abandonó así todo sueño y ambición. No obstante su voz gangosa y escasa inteligencia, logró arreglárselas para convertirse en un buen vendedor de lavadoras “de burbujitas” valiéndose de la frase con la que cerraba cada venta con los clientes  (“doce meses sin intereses, mi campeón…”).

En la tienda, Demetrius conoce a la que será su esposa: alguien muy parecida a él,  aunque, según ella misma confiesa, con una vida “difícil, injusta y muy ajetreada” . El matrimonio daría al vendedor de lavadoras, una suegra muda y un hijo turulato. “Este cabrón va a ser Presidente”, dijo el orgulloso padre al médico cuando éste le comunicó que el niño estaba destinado a ser un idiota funcional.

-Suponiendo que sea suyo… Podría llegar a diputado local- le dice.

Un viaje a la playa con el que se pretendían reafirmar como familia, provoca una crisis entre Demetrius y su familia, en la que afortunadamente la suegra no participa a causa de su mudez. Todo se desencadena luego de que la esposa se va de farra con amigos y gasta el dinero reservado para el trayecto de regreso a casa.

La tormenta crece a medida que Demetrius le reprocha a su mujer su pasado y sus amoríos con prácticamente todos los hombres de la tienda departamental, siendo más de uno candidato a ser el verdadero padre del hijo del vendedor de lavadoras.

Ella se marcha de la casa luego de la crisis, y él se queda con el hijo que no es suyo y con la suegra. Enfermo y alcohólico. Cuando se acerca el final, su mente recorre en retrospectiva su vida. La noche eterna cae sobre Demetrius.

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Fotos: Cortesía Germán Ribota/Rewára – Agenda Digital de Arte y Cultura en Ciudad Juárez

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