LA NATURALEZA CANTA EN LA POESÍA RARÁMURI


2012-09-08-literatura-bravo (6)Poesía pura. Fue una tarde memorable con la magia de nuestros hermanos de la Sierra Tarahumara.

Lo definió acertadamente el laureado poeta juarense Miguel Ángel Chávez Díaz de León, al micrófono al término de la sesión: -Frente a ustedes, los chabochis (hombres blancos) somos unos aprendices…- dijo con palabras que conmovieron a todos los presentes en el Teatro Experimental Octavio Trías, en la segunda jornada del Encuentro Internacional de Escritores “Literatura en el Bravo”.

Muchos los llamados, pocos los privilegiados, al escuchar los versos de Martín Makawi, Martha Alicia Mancinas (“Akaróari”) y del patriarca Erasmo Palma en la voz de su hijo Marcelo Palma, así como la narrativa de Ana Cely Palma (su nieta). Lectura en su lengua original, con traducción posterior al español.

La Naturaleza resplandece en cada verso y estrofa de la poesía de estos artistas. Desde las nubes hasta los montes, desde la cascada hasta la cañada. Las barrancas y las cuevas. Están presentes la lluvia, el viento y el arco iris. El coyote, la ardilla, el pájaro.

Un ejemplo: “Despierta, Madre Tierra, que comience a nacer el maíz”, es la amorosa exhortación de Martín Makáwi en su poema “Tiempo de tambores”.

Está presente la melancolía como en “Lágrimas se quieren derramar”, de Erasmo Palma, una oda a sus padres. Una de las lecturas de su hijo Marcelo, fue dedicada a su mentor francés Antoine Artaud (“Antonín”), el forastero al que le fueran revelados los secretos del peyote, y una vez que lo probó “por tres días fue muy feliz”.

La poesía tarahumara recoge los saberes de sus antepasados muchas veces expresados en cantos, así como los sonidos de la Naturaleza. Durante mucho tiempo fue esencialmente oral, pero ya hay una serie de libros publicados como “Eká kusúala” (Canciones del viento), de Martín Makáwi, quien orgullosamente al preguntarle de dónde proviene, dice: “Guachochinton…”

Martha leyó una poesía dedicada a su hermanito fallecido, cuando tras presenciar el entierro, quedó “enojada con la tierra”, siendo que antes era “feliz” de jugar con ella.

La prosa de Ana Cely nos explicó que el primer oficio del rarámuri es cantar, no sólo su sentir propio, sino la historia y el sentir de los ancestros, y reflejar en la música los sonidos de la Naturaleza, y es una perspectivamente totalmente a la del chabochi.

-El chabochi encuentra la estética, la belleza en la obra humana que se aleja de la Naturaleza… El rarámuri ve la belleza en la Naturaleza…- explicó.

El patriarca Erasmo Palma, quien había guardado silencio durante toda la sesión y con un gesto adusto en su rostro, habló al final para recordar a Antonín y su propia juventud, y concluir con un categórico rechazo a la palabra “indios”.

-No somos de la India- recalcó.

Al llegar habían saludado con su expresión “Kuirabá”. Se despidieron con el agradecimiento por haber sido escuchados. Los agradecidos somos los oyentes. Poesía pura. (Fotos: Gabriel Cardona/FICH)

2012-09-08-literatura-bravo (2)

Más:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s