UNA VIDA DE SOLIDARIDAD CON JUÁREZ


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En la búsqueda de la justicia… nos vamos a morir en la raya.
Manuel Robles Flores, activista juarense

En un domingo cualquiera, el día inicia para Manuel Robles Flores como lo ha sido siempre durante el último medio siglo: levantarse temprano y alistarse para sus actividades cotidianas. Y es que este profesor normalista ha sido cabeza visible de múltiples causas de la comunidad juarense: desde la defensa del medio ambiente, hasta la oposición a la violencia feminicida.

Robles Flores no ha optado por la comodidad de ser un profesor jubilado, pues antes, ahora y en el futuro ha encontrado siempre una lucha para apoyar. Una lucha que, en mucho casos, ha adquirido tintes de resistencia civil.

Difícilmente hay una persona de quien los juarenses hablen con más respeto. Desde los niños, hasta quienes ocupan puestos de autoridad -todos- reconocen la trayectoria de este luchador social ya adentrado en la tercera edad pero mostrando el dinamismo que cabría esperar de alguien todavía en la juventud. Sólo el lento caminar y un hablar pausado son signos del paso de los años.

Originario de Zacatecas -de donde saliera en su niñez con su familia integrada por la madre viuda y cinco hermanos, debido a la pobreza- Robles creció y se desarrolló en Ciudad Juárez, para asentarse finalmente en la zona rural conocida como el Valle de Juárez, donde dirige y cuida  el Museo Regional que él mismo creó y que es un oasis cultural para las comunidades aledañas, que en los años recientes han sido muy  golpeadas por la violencia del crimen organizado.

De hecho, una de las anécdotas del maestro es que estando abordo de un autobús de transporte público en el trayecto hacia  San Agustín -el ejido a 30 kilómetros de Ciudad Juárez, donde se encuentra el Museo del Valle de Juárez- le tocó de cerca la violencia, al ser asesinado otro pasajero de la unidad.

Y esto da pauta para el diálogo con este personaje.

-Le ha tocado vivir la violencia en Juárez y en el Valle… ¿Qué podemos aprender del dolor de una comunidad?

“Nos da una lección de vida. Más que nada… Una lección de vida… La que nos obliga también, de alguna manera, a comprometernos más en esa búsqueda de conservación de la vida… No nada más de la especie humana: de los animalitos, de todo lo que puebla la tierra, que son nuestros compañeros.. Hermanos, decía Francisco de Asís…  Yo estoy de acuerdo con él, porque en realidad no somos más nosotros que esos animalitos”,  dice en tono reflexivo.

El maestro practica lo que predica. El que está a su cargo, es el único museo donde está permitida la entrada de animales. Es más: son bienvenidos. Y adicionalmente, en el traspatio tiene algunos perritos que han sido rescatados de la calle y que ahora vigilan el inmueble.rescate-perro

Otra anécdota muestra su compasión hacia otros seres vivos. Hace un par de años, durante las fiestas patronales de San Isidro Labrador -tradición que Robles ha ayudado a mantener viva- los peregrinos que se dirigían a la ceremonia de bendición del agua y la tierra, hicieron un alto para ir en auxilio de un perro que había caído a la Acequia Madre, y por el cual el profesor Robles clamaba por ayuda. Formando una cadena humana; entre todos lograron salvar la vida del animalito, antes de que la corriente lo arrastrara.

“Siempre lo he dicho: Yo estoy de acuerdo con San Francisco de Asís, en que todos los animalitos son hermanos nuestros, y es nuestro deber cuidarlos…” reflexiona de nueva cuenta.

Pero el compromiso más fuerte de Robles está con la comunidad que lo recibiera como hijo adoptivo. Recuerda vívidamente el Juárez de antaño que le tocó vivir, y vienen a su mente imágenes del boom de una ciudad en pleno apogeo comercial y turístico: el de los años 40 y 50.

-Después de haber sido testigo de una parte de Juárez, ¿es usted de los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor…?

“Bueno, dicen que cada quien habla de la feria como le va en ella… Sí, hubo una época que fue el boom, de la avenida Juárez por ejemplo, que se presentaban los mejores espectáculos de Frank Sinatra, por qué no decirlo, cantantes de altos vuelos y grupos musicales de altos vuelos… Era la época en que cada centro nocturno tenía una orquesta… Tenían sus orquestas. Me acuerdo del Sharman, del Tívoli…”

Recapacita unos instantes para aclarar:

“Estábamos muy pequeños (él y sus hermanos). No nos iban a dejar entrar allí… Nos conformábamos con ver por ahí por un lado de la puerta y nos deleitábamos oyendo aquellas canciones de esa época, de Frank Sinatra…”

Se le insiste:

-Pero, ¿entonces considera que el tiempo pasado fue mejor?

“Cuando menos teníamos viva la avenida Juárez, la Mariscal, y en lo que llamamos Centro Histórico había mucho movimiento comercial… mucho turismo. Yo veía mucho mucho turismo, no el turismo que viene nada más a comprar una guitarra o una cobija. Era el verdadero turismo que venía y que llevaba (el grande, ¿verdad?) para regalar allá en Estados Unidos”.

La formación del joven Manuel Robles como maestro normalista, dirigiría sus pasos hacia el Valle de Juárez. Y fue en el área rural, donde se dio cuenta que ser maestro era más que dirigir un grupo escolar.

-Le tocó vivir la época del oro blanco en el Valle de Juárez -el algodón-, que ya es prácticamente historia….

“Bueno, en ese tiempo (el algodón) era el monocultivo. Habían caído (los labradores) en una aberración en la agricultura: caer en el monocultivo que era el oro blanco famoso porque era el boom el algodón… Y entonces nosotros tratábamos de incidir en las gentes, cuando menos aquí de la comunidad, que se fueran por la siembra de diferentes cultivos… Y entonces empezamos a tener aquí en el patio de la escuela pequeñas parcelas que les dábamos a los niños de sexto año para que ellos sembraran arroz, sembraran trigo, sembraran avena… Como puede decirse, ellos fueron pioneros en la siembra de esos productos que se salían de los cánones del oro blanco”.

fosil-amonitaLos años pasaron, y como director de la escuela secundaria local, Robles se dio percató de que los niños llevaban algunas trozos de cerámica que parecía ser muy antigua. Indagando, se enteró además del hallazgo de huesos de mamut y de otros fósiles. Esto lo hizo decidir la fundación del museo regional, con el fin de preservas todos estos vestigios de un pasado remoto y fascinante, de manera particular las huellas petrificadas de especies del Mar de Tetis (que hace millones de años cubrió Chihuahua, Coahuila y Texas).

El nuevo museo sería albergado por el edificio en desuso de la antigua Escuela Normal Rural. En 1982 tuvo lugar la inauguración, y hasta la fecha -33 años después- no ha dejado de abrir sus puertas a los visitantes que buscan conocer sus colecciones de paleontología, minería, etnias nativas, e historia de la Guerra con Texas y de la Revolución Mexicana en el Norte. Ha recibido a turistas de varios países del continente, e inclusive de Europa.

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Usted fundó este museo, que es un oasis enmedio del ahora árido Valle. ¿Cómo nació este proyecto?

“Nos tienen estigmatizados al Valle de Juárez. Nos han tenido en esa idea, y nosotros hemos propuesto este movimiento cultural, este proyecto cultural para proponer a los jóvenes, a los niños una forma distinta de vida, y hacerles ver que enmedio de la violencia que se ha vivido en los últimos años nosotros hemos logrado sobrevivir. No hemos cerrado ni un día, como es  la intención del museo -mantenerlo abierto todo el año- y ni un día cerramos, a pesar de la situación que se ha dado, y que ahora yo la veo más fuerte para el Valle por eso que llaman (el efecto) cucaracha, que se va para otro lugar, y ahora tenemos la violencia aquí en el Valle.

Este museo no sólo es de Historia, sino de Arte y de Paleontología. ¿Cómo conjugar tantas perspectivas?

“El edificio data en los tiempos que la Escuela Rural Mexicana iniciaba -en el 17-… Hemos tenido una visita muy importante en el Museo… Perdón, en la Escuela… En el 38, la visita del Presidente Lázaro Cárdenas del Río y quien despacha en esta sala… Hemos tenido visitantes muy distinguidos: estuvo aquí el Subcomandante Marcos… Estuvo López Obrador. Hemos tenido gente muy distinguida…” refiere con orgullo sobre el museo, el cual se sostiene sólo de donaciones de particulares, ya que lo único que aporta el gobierno municipal (el ejido se encuentra dentro del fundo legal de la ciudad) es una nómina de dos personas.

La formación previa de Robles como normalista y su contacto con la comunidad le dio una perspectiva humanista, que con el tiempo se reflejó en haber abrazado diversas causas sociales. Las más importantes fueron auténticas luchas de resistencia a nivel binacional:  el tiradero de residuos radioactivos proyectado para Sierra Blanca (Texas) y la pretendida reapertura de la fundidora Asarco (en Sunland Park, Nuevo México), a escasos kilómetros el primero, y a pocos metros la segunda, de la frontera con México, entre entre los años 1991 y 2005.

Robles rememora el primer caso, que fue un triunfo de la sociedad civil contra los gobiernos de Estados Unidos y Texas (y ante la pasividad del gobierno mexicano), al ser decisiones contrarias al Convenio de La Paz (Baja California), que en 1983 estableció acuerdos entre los dos países para eliminar, reducir y prevenir las fuentes de contaminación en aire, agua y suelo en la frontera común y en una franja de 100 kilómetros.asarco-tronera-demolida

sierra-blanca-periodico-mural“En la lucha de Sierra Blanca,  no creían que nosotros fuéramos a ganar a un imperio como lo era Estados Unidos.. Incluso nos decían: bueno, ¿y ustedes qué? Ni siquiera viven en Estados Unidos, viven en México… Porque nosotros dimos más la batalla de este lado que del otro lado. Eran los movimientos mucho más fuertes aquí: manos encadenadas de un puente a otro… Resistencia… Ayunos… Todo eso se dio más del lado mexicano, y nosotros en realidad fuimos a darle un espaldarazo a los compañeros ecologistas de Estados Unidos”, ofrece en una apretada síntesis de la historia.

Recalca la trascendencia de esa lucha que fue ganada el 22 de octubre de 1998 por la resolución de un tribunal tejano, que negó la autorización para que el proyecto se llevara a cabo:

“Nosotros le decíamos en unas cartas que se elaboraron para Bush -que era el gobernador entonces de Texas- y Clinton -que era el Presidente de Estados Unidos-, que debajo de donde se tenía planeado ese tiradero estaban el agua que alimentaba o que iba a estar alimentando a El Paso y a Ciudad Juárez: el Bolsón del Hueco… Y más todavía era el hecho de que el sitio logramos nosotros comprobar, por medios científicos, que era sísmico el sitio, se los demostramos… A pregunta de una joven abogada nuestra, en la audiencia ante la Corte los constructores no supieron contestar, no supieron contestar las autoridades, y yo digo que ésa fue una pregunta determinante para impedir que se instalara allí el vertedero nuclear, que iba a traer la basura tóxica radiactiva de todos los hospitales de Estados Unidos, de los almacenes donde guardan todavía todas las armas nucleares que no se usaron en las guerras y que iban a ser depositadas allí”.

Como anfitrión que fue del “cuarto de guerra” del caso Sierra Blanca en el Museo Regional del Valle de Juárez (allí se dieron los debates y fueron organizadas las estrategias), historiadores estadounidenses otorgaron un reconocimiento a la labor de Manuel Robles, nombrándolo “Guardián del Río Bravo”, algo que considera inmerecido pero que aceptó como un compromiso personal.

Usted es Guardián del Río Bravo… pero aquí ya no hay río (ya que las aguas son desviadas para el riego del Valle Bajo de El Paso, Texas)…

“Fue un compromiso muy fuerte el que se nos dio, y nosotros lo consideramos como una prueba más de seguir luchando… Incluso lanzamos una campaña que no termina todavía, que va a terminar hasta que se logre el objetivo: que se declare el Río Bravo,  Patrimonio de la Humanidad”, puntualiza su “guardián”.

Siendo él mismo un migrante, Robles ha hecho suya la causa de otros migrantes: los trabajadores agrícolas mexicanos que de 1942 a 1964 cruzaron la frontera para laborar en los campos estadounidenses.

Los ex braceros reciben cada domingo el acompañamiento de Robles, en la asamblea semanal y plantón ante el Monumento a Juárez. También comparten un café juntos, y ocasionalmente un pastel para algún cumpleañero entre los ancianos hombres y mujeres (ellas, generalmente las viudas).

Usted no fue bracero…  ¿Cuál ha sido su motivación para unírseles?

“Fue exactamente igual que las otras luchas: la búsqueda de la justicia. Porque creo yo que es de justicia reconocer que se les debe su ahorro, y todas las deudas se deben de pagar… Eso que lo entienda bien el Ejecutivo, el Congreso: que las deudas se deben de saldar, y desgraciadamente no hemos tenido ese propósito: durante lo que va de este periodo (del gobierno federal) no se ha pagado ni un centavo para los braceros.

El tema le apasiona. Y le indigna.

¿Qué esperan del Presidente de la República? ¿Hay esperanza para los braceros?

“De él no esperamos nada, porque él junto con el Congreso votaron porque no se dispusiera ni un peso para los braceros. Por eso se demandó. Se entabló una demanda en contra del Congreso y en contra del Ejecutivo… La penal.”.

performance-ayotzinapaEl tema de la justicia lleva a otra lucha actual: el Movimiento Global por Ayotzinapa. Recientemente, los braceros realizaron el performance de tirarse al piso y permanecer quietos, como muertos, esto en apoyo a los 43 normalistas y la exigencia de castigo a los responsables de la atrocidad.

“Pues estábamos pendientes de que iban a venir los padres de ellos, en camino hacia Estados Unidos, pero por algún motivo no se Ha hecho el arribo. Y aparte de eso, hemos hecho algunos movimientos: volanteo, en el plantón hemos hecho algunas actividades también, y, claro, pues es un acto también de justicia hacia ellos: que se dé a conocer quiénes fueron los responsables reales de la desaparición de estos muchachos. Los padres de familia creen que están vivos todavía… Ellos los siguen buscando en los cuarteles, y en donde pueden, con la esperanza de encontrasrlos vivos”.

Una vida tan activa en la resistencia social, lleva a minar la resistencia del cuerpo. Robles ha pasado dos veces por el quirófano, a causa de problemas cardiacos.

Su salud no ha sido óptima últimamente, pero no se ha retirado de las causas que continúan activas. Es conocido que, no bien termina su convalecencia, ya está nuevamente en las calles, en el activismo. ¿Cómo ha afrontado esto su familia?

chequeo-presion“Afortunadamente yo he tenido una familia muy solidaria. Era lo que yo le comentaba una vez a Carlos Marentes, que fue quien inició en El Paso este movimiento (de los braceros), que yo había logrado integrar a la familia dentro de la lucha. Tengo mis sobrinos, sobre todo Alfonso, quien ha llevado el mensaje de los braceros hasta Estados Unidos, hasta el interior de Estados Unidos, y actualmente en Europa. Ha escrito libros en relaciön con el movimiento bracero, entre otros libros que lleva escritos… Afortunadamente mis sobrinos, sobre todo Alfonso y Arturo, nos apoyan cada domingo de alguna manera… Mi hermana.. Mi cuñado…”, relata.

La última pregunta es obligada.

Usted es un referente del activismo juarense. ¿Cuándo piensa parar? ¿Le espera la mecedora, como dijo una vez el exgoberador Patricio Martínez?

“No, pues, no creo que me espere nada… Tuve -y allí lo tengo en mi habitación- donde duermo, en mi casa, en la casa de ustedes… Tuve un andador… Lo aventé el andador después de que me dieron de alta de la segunda operación, y dije: No, pues me voy a echar a caminar, si no, me voy a quedar con el andador, y luego le voy a seguir con la silla de ruedas… No, no, no… Ahí lo tengo, nada más para verlo todos los días y pensar que podría haber sido dependiente de ese andador… No, definitivamente no. Yo creo que nosotros como decíamos en aquellos tiempos en Zacatecas: nos vamos a morir en la raya. Y sí, como le digo, la salud a veces merma. A veces me ando cayendo, pero el orgullo me levanta, como dice la canción. Y sí, me siento muy gratificado de mi familia. Me siento muy gratificado porque, como le dije a Carlos, yo logré que mi familia se integrara a este movimiento. No es un asunto de un liderazgo personal, sino que ellos han asumido la responsabilidad en las asambleas, en el plantón… Cuando no estamos físicamente por problemas de salud, ellos hacen el trabajo mejor o igual que lo hacemos nosotros. No es más que agradecerles a ellos el apoyo que nos han dado. Como dicen: no nos han dejado morir”.

Este último domingo del invierno 2015, Manuel Robles Flores ha acudido puntual a la cita semanal con los ex braceros. Con todos ellos rodeándolo en círculo, les ha informado de cómo va la lucha en otros estados, qué ha salido publicado en medios, qué actividades van a desarrollar en los próximos días.

Y el próximo domingo será lo mismo, como desde hace diez años, que inició este movimiento.

-¿QUÉ QUIEREN LOS BRACEROS?- grita alguien.

-¡JUSTICIA!- responde un coro en el cual también está la voz de Manuel Robles Flores.

Y vienen a la memoria de la entrevistadora las palabras del Profe Robles (como es conocido por todos): “En la búsqueda de la justicia… nos vamos a morir en la raya…”

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