LA (INTERMINABLE) NOCHE DE IGUALA


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La investigación periodística plasmada en un libro sobre la tragedia de los 43 normalistas de Ayotzinapa, llegó este jueves a la región Juárez-El Paso de la mano de su autora Anabel Hernández.

Intitulada #LaVerdaderaNocheDeIguala, se trata ya de una obra de referencia sobre los hechos que han marcado ya el sexenio de Enrique Peña Nieto, y que apuntan claramente a la participación militar, negada en la denominada “verdad histórica” de la PGR y de la responsabilidad del actual jefe del Poder Ejecutivo. Una evidencia fundamental fue la recuperación, en la escena de los hechos, de casquillos de calibre correspondiente aa fusil G3, cuya posesión y uso es exclusiva del Ejército Mexicano (y no de R15, que correspondería a policías locales).

“No obstante, lo que realmente pasó esa noche no estaba en los archivos de la procuraduría sino en las calles de Iguala”, señala la introducción de la obra, escrita por la propia Anabel, quien fue uno de los tres comentarias de su libro ante un numeroso público reunido en el auditorio X del ICSA-UACJ.

Con libreta en mano, pero valiéndose más que nada de su memoria, Anabel dio un repaso de los hallazgos principales de su investigación que le tomó dos años y que inició cuando era fellow de la Universidad de California en Berkeley donde se encontraba becada.

La periodista y escritora indicó que además del trabajo de documentación (que incluyó estudiar el gruesísimo expediente del caso), varias veces visitó Iguala en busca de testimonios.

La nota final de La verdadera noche de Iguala, la historia que el gobierno trató de ocultar, resume el mensaje de Anabel en la UACJ luego de reprochar la falta de solidaridad de la sociedad hacia quienes ejercen el periodismo crítico:

A pesar de que hay más de un centenar de detenidos supuestamente involucrados en el ataque contra los estudiantes de Ayotzinapa y la desaparición de 43 de ellos, el gobierno de México no ha podido explicar verazmente lo que ocurrió esa terrible noche en Iguala y tampoco ha dado con el paradero de los normalistas. En vez de otorgar alguna certidumbre, los restos identificados de Alexander Mora hoy representan una profunda y oscura inquietud.

La lección que este caso ha dejado a México no debe olvidarse; cualquiera de nosotros puede ser uno de los 43, también de los detenidos arbitrariamente y torturados de manera infame. Resulta imperioso encontrar a los normalistas y someter a juicio a los verdaderos responsables: los que ordenaron, los que ejecutaron, los que encubrieron y los que desde el más alto nivel protegieron a los encubridores y perpetradores. No se trata sólo de un tema de justicia elemental para las familias que buscan desesperadamente a los suyos, significa dar un ejemplo de justicia a un país que debe salir de este agujero profundo de corrupción, impunidad y violencia.

El derecho a la verdad es un derecho fundamental por el que hay que luchar todos los días.

Una síntesis de la obra, a continuación:

Ante acontecimientos como el del 26 de septiembre de 2014, ningún país puede seguir adelante sin conocer la verdad a la que tienen derecho las víctimas y la sociedad. Los hechos de Iguala nos obligan a reflexionar sobre el momento que vive México: retratan con crudeza la degradación de las instituciones cuya obligación es procurar justicia y protegernos; al mismo tiempo nos retratan como sociedad, muestran cuáles son nuestros temores más profundos, pero también nuestras esperanzas. En medio de la polarización y la soledad que se vive en un país como México, la gente ha comenzado a olvidar que el dolor que la injusticia provoca a los otros debiera ser nuestro propio dolor.

En esta investigación el lector recorrerá el laberinto del caso, sus trampas, su oscuridad y la luz. Llegará a la calle Juan N. Álvarez, verá los casquillos y las sandalias tiradas en el suelo. Entrará en la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, escuchará las intensas voces de sus estudiantes, algunas veces llenas de valor y orgullo, otras de miedo y soledad. Viajará a los sórdidos lugares donde se aplicaron infames torturas para fabricar culpables, así como a las oficinas de altos funcionarios donde se ejecutó el encubrimiento. Asimismo, conocerá de viva voz los testimonios de aquellos que recibieron jugosas ofertas de dinero para que se culparan y culparan a otros, y así cerrar el incómodo caso. Finalmente, vislumbrará en las voces de los testigos la desesperación de las víctimas durante las horas del exterminio, el coraje de los sobrevivientes y las lágrimas de los que fueron desaparecidos.

Tras una sesión de preguntas y respuestas, los fans de la periodista y escritora se acercaron para las obligadas firma de libro y foto del recuerdo.

La visita de Anabel Hernández continúa este viernes en El Paso, TX.

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