LA TORTURA: REFLEXIONES EN CAMPUS


Mientras exista la tortura no será posible, como sociedad, pensar en un contexto democrático en México, dijo la doctora Alma Guadalupe Melgarito Rocha, profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, durante el coloquio sobre la práctica de la tortura como crimen de lesa humanidad.

El coloquio se desarrolló en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la UACJ y en el participaron también el investigador Alejandro Vázquez Martínez, el director y colaboradores del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte.

En su intervención, la doctora Melgarito Rocha dijo también que nada revela más el carácter autoritario de un Estado que la práctica de la tortura y que en México pese a que existen los instrumentos legales para impedir estas acciones por parte de la autoridad, se sabe que es una práctica generalizada por parte de miembros de los cuerpos de seguridad del Estado.

Una encuesta publicada por el INEGI reveló que el 46 por ciento de los detenidos por los cuerpos policiacos por presuntos delitos y que accedieron a contestar esta encuesta, dijeron haber recibido este tipo de agresión para confesar los ilícitos.

La investigadora mencionó ante académicos y estudiantes universitarios que acudieron al coloquio, el caso reciente que fue difundido por los medios de información locales en el que un coordinador operativo de la Policía Municipal torturaba a un detenido.

El coloquio “La mirada victimológica: la tortura como crimen de lesa humanidad y su práctica generalizada en México” fue organizado por el Programa de Seguridad y Políticas Públicas, los cuerpos académicos de Estudios en Discursos, Culturas y Género y de Registro Interno Gobernanza, Políticas Públicas y Procesos de Justicia, además del Grupo de Trabajo Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales “Derecho, Clases y Reconfiguración del Capital”, la Asociación Nuestramericana de Estudios Interdisciplinarios de la Crítica Jurídica y el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte.

El evento se desarrolló este 6 de noviembre en el Aula Magna Eduardo García Máynez del Instituto de Ciencias Sociales y Administración.

El doctor Alejandro Vázquez Martínez presentó el tema “Anti-seguridad y resiliencia: La tortura en el contexto de la racionalidad bélica”.

Por su parte, el presbítero Óscar Enríquez, quien dirige el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, habló acerca del origen del mismo centro y dijo que no era sencillo ser defensor de derechos humanos.

Dijo a los estudiantes y académicos que el defensor tiene una vocación entrañable por la búsqueda de una auténtica justicia, y en esa búsqueda se mete voluntariamente al centro de la injusticia a pesar de todos los riesgos que esto tiene tanto para él como para quienes están en su entorno.

Explicó que el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte nació por varios factores que estaban ocurriendo en esta ciudad como el ambiente social que existía en los años 2000 y 2001, el hallazgo de las fosas clandestinas, la violación de derechos humanos y el pandillerismo, entre otros hechos de inseguridad.

También influyó que la madre de un menor pidió ayuda luego de que soldados habían detenido a su hijo y lo sometieron a tortura por supuestamente hab er ultrajado una pequeña Bandera Nacional, y por los casos de desaparición forzada que se denunciaban.

Dijo que el centro daba prioridad a los casos de tortura y de desaparición forzada.

Cesario Tarín Valdés, activista que colabora en el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, presentó el Caso de Andrea, una sobreviviente de tortura que fue detenida por policías estatales en 2015, cuando ella tenía 18 años de edad y que fue acusada por narcomenudeo y por pertenecer a una banda de sicarios.

Ella fue víctima de diferentes tipos de tortura como golpes, toques eléctricos, desnudez, tortura sexual aunque no violación, y durante el proceso al que se le sometió se registraron varias irregularidades por parte de policías y fiscales.

En el caso de ella se ha aplicado en tres ocasiones el Protocolo de Estambul y está pendiente otro más que será aplicado por la PGR, pero en cada uno de esos peritajes existe una revictimización para Andrea por estar recordando la tortura a la que se le ha sometido.

Evodia Chaparro Valdez, trabajadora social que colabora con el centro, dijo que la tortura no son solamente los golpes o las amenazas que vive una vez la víctima porque el agresor lo que quiere es romper al individuo, convertirlo en un objeto del que puede disponer como le plazca.

La tortura la sufre la víctima para siempre y trastoca todo el entorno social y también el de su familia porque se le estigmatiza ante la sociedad al ser presentado como un delincuente.

Los ponentes en este coloquio hicieron un llamado a la reflexión y que haya una mayor vinculación entre la academia y la defensa de los derechos humanos. (Texto y foto: UACJ)

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