ADIÓS CON BOHEMIA


La comunidad musical del campus se hizo presente en el adiós al Dr. Roberto Torres Vázquez, fallecido el 5 de junio a la edad de 61 años y quien este sábado recibió un homenaje por parte de profesores y alumnos acompañando a familiares y amigos del maestro.

Fue un adiós que tuvo como punto de reunión el lobby del Centro Universitario de las Artes (CUDA), hacia donde se dirigió el cortejo fúnebre la al caer la tarde del mismo día,

Como había anticipado la familia, se trató de dar cumplimiento a la última voluntad del maestro, quien no quería llanto ni tristeza, sino música. Sólo música.

Y así fue. Se hicieron presentes varios grupos representativos de la UACJ, iniciando con Ruidos, Sonidos y Otras Yerbas, y continuando con Mariachi Canto a mi Tierra  del Mtro. Mata y Anthropos de los Mtros. Mireles

Los grupos reflejaron lo variado de lo gustos musical del finado maestro (música latinoamericana, música mexicana y jazz). También se hizo presente un declamador recitando coplas. A través de una llamada telefónica, desde la UANL se hicieron llegar condolencias a la familia del maestro.

El maestro de ceremonias dijo que no se trataba de un acto conmemorativo, sino la celebración a la vida de un gran músico y gran ser humano.

Abrió el programa musical el grupo del cual el maestro fue fundador y director -¿quién más?-, Ruidos, Sonidos y Otras Yerbas, y que sería el encargado de cerrarlo 90 minutos después, cuando el cortejo debía regresar a la funeraria.

La primera melodía fue una preferida del maestro para abrir presentaciones –La paloma-, a la cual seguirían huapangos, sones y estándares del jazz. La monumental A mi manera, en versión mariachi.

Aunque la tristeza siempre estuvo presente, el ambiente fue en ocasiones hasta festivo, ya que hubo quien se animó a bailar un zapateado, además de las risas que arrancaron las coplas. Todo como fue la voluntad del maestro. Su viuda, Angélica, dio unas breves y emotivas palabras para recordar que el maestro continuamente expresaba que sus dos profesiones -la Música y la Medicina- las consideraba perfectamente complementarias.

Los momentos más emotivos fueron los del adiós, cuando entre aplausos -y ahora sí, lágrimas- el féretro fue sacado del recinto para ser trasladado de regreso a la funeraria para el servicio de cremación, también siguiendo la última voluntad del maestro.

QEPD.

 

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