ABRAZO APACHE A LA DEFENSA DEL CHAMI


En un acto que fue anticipado como de  gran valor simbólico, cultural, histórico y ecológico, activistas juarenses dieron la bienvenida al pueblo Nʼdee-Nʼnee-Ndé, que durante cuatro días está llevando a cabo su quinta reunión binacional en el área de El Chamizal, precisamente en los prados del Museo de Arqueología e Historia.

Y no se trató de una mera cortesía, sino de llevar a cabo con ellos y ellas la Declaratoria del Parque El Chamizal y la Devolución Simbólica del Territorio Sagrado a sus Propietarios Originales: la Nación Nʼdee-Nʼnee-Ndé.

Así, los Ndee-Nnee-Ndé regresaron a una parte de sus territorios ancestrales.

Todo inició con la llegada de una columna de representantes del pueblo Nʼdee-Nʼnee-Ndé con su estandarte al frente (algunos vistiendo sus ropajes tradicionales, para proceder a la ceremonia ante el monumento conmemorativo del parque público y a pocos metros de la frontera binacional México-Estados Unidos.

Fueron varios oradores, tanto por los anfitriones como por los visitantes, con mensajes cortos algunos y otros más elaborados (los historiadores, por ejemplo, quienes explicaron los antecedentes, siglos atrás, de los Ndee desde El Chamizal hasta Senecú).

Se hizo una reseña de la reciente victoria de los juarenses contra la construcción de un centro de convenciones en los terrenos del antiguo cauce del Río Bravo (conocidos como los «hoyos»), y se hizo referencia a que la lucha no termina allí, sino que continúa por preservar el patrimonio ecológico de todos y por la defensa de la Naturaleza.

Entre quienes hicieron uso del micrófono, hubo uno que pidió perdón a los Nʼdee-Nʼnee-Ndé por los agravios que han sufrido a través de su historia, y otro les pidió acompañar la lucha y abrazar la defensa de El Chamizal.

La respuesta provino del joven historiador Juan Luis Longoria, quien explicó la filosofía Nʼdee-Nʼnee-Ndé que es el camino de la belleza y de la convivencia en paz, y en base a ello, «respetar al prójimo y compartir espacios».

Así, el pensamiento Nʼdee-Nʼnee-Ndé dicta: «Es parte de mi tierra, pero la comparto con todos».

Esa misma cosmovisión enseña que «la gente, todas las personas en el mundo es Nʼdee», aún hablando diferentes idiomas, por lo que «nada hay que perdonar», al tiempo que se despidió con un «gracias y bendiciones» no sin antes reconocer la valía del reconocimiento de la sociedad civil fronteriza, más importante que cualquier otro.

Seguidamente se llevó a cabo la entrega de algunas reliquias (plumas y conchas), y de unas placas conmemorativas para sellar la promesa y compromiso de la defensa -ahora conjunta- de El Chamizal como patrimonio natural.

«Igual que piedra perdurará la promesa» y «La promesa: cuidar la tierra«, fueron las inscripciones en las mencionadas placas cada una de las cuales tiene una roca.

Se concluyó con la colocación de un pequeño montículo formado con piedras que todos los asistentes aportaron (y que serán destinadas a un monumento conmemorativo, según se indicó), y seguidamente una oración comunitaria dirigida por los visitantes.

Llamados apaches por los colonizadores españoles, en México se busca reivindicar la denominación Nʼdee-Nʼnee-Ndé. Históricamente, su presencia abarca Sonora, Chihuahua y Coahuila en territorio mexicano, y Arizona, Nuevo México y Texas en el estadounidense.

A la ceremonia convocada por el Frente en Defensa de El Chamizal y la Nación Nʼdee-Nʼnee-Ndé se sumaron otros colectivos como Resissste, Defensa del Río Bravo, el Instituto para la Ciudad y los Derechos Humanos, Red Binacional de Estudios Históricos Juárez-El Paso y Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, entre otros.

 

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