Del inframundo llegó para causar la admiración de todos durante la noche de Altares y Tumbas que este año cumplió su aniversario número 30 en el Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
El evento, que contó también con un concurso de Catrinas Vivientes, tuvo la participación de una de ellas vestida a todo lujo (se trataba, en realidad de un hombre caraacterizado como tal).
La Catrina Mayor causó sensación en el campus a donde habían asistido cientos de juarenses a disfrutar el programa artístico-cultural y a disfrutar de antojitos mexicanos que allí fueron expendidos.
Esta Catrina portó vestido de gala con encajes, lentejuelas, satén, en colores negro, blanco y plateado. Sus accesorios fueron sombrero, guantes abanico y joyas como toda gran dama del pasado, y con el detalle actual de larguísimas uñas acrílicas. En vez de maquillaje (como otras), optó por un antifaz incrustrado de pedrería. Una larga y estilizada boquilla con cigarro (al estilo de estrella de cine), ´fue el toque final del atuendo que la «huesuda» lució con coquetería.
Por supuesto, que todo mundo quiso tomarse la foto con esta Catrina que a nadie asustó, pero sí encantó, lo mismo adultos que niños.
